AGUA DE RETORNO

 

Cuando se utilizan técnicas de estimulación hidráulica, una parte del fluido que se inyecta regresa, luego, a la superficie (en general, alrededor del 30 por ciento, entre las dos y las cuatro primeras semanas).

Esta “agua de retorno” o flowback no es potable, ya que contiene el remanente de los aditivos químicos utilizados –buena parte se degrada o queda en la formación estimulada-, cloruros, sales y un alto contenido de carbonatos.

Las regulaciones en este sentido son muy estrictas: esta agua de retorno no puede entrar en contacto con el medio ambiente en ninguna etapa de la operación. Y debe ser tratada, obligatoriamente, y sin excepción. Esto quiere decir que el manejo se realiza con el máximo cuidado en tanques sellados (las antiguas piletas a cielo abierto no están permitidas).

 

Una vez tratada el agua puede ser reciclada y reutilizada en nuevas etapas de estimulación  o se la confina en pozos sumideros, que son construidos bajo los mismos parámetros de seguridad que los pozos de producción, de manera que se garantiza su aislamiento respecto del medio ambiente.

 

Es importante destacar que el tratamiento de agua y su eventual reciclado o confinamiento son procedimientos habituales desde hace décadas en la industria de los hidrocarburos. Y una vez más, bajo ningún punto de vista el agua es liberada a cursos de agua, como sí ocurre con otras ramas de la industria.

 
 
 
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