Menos CO2, gracias al shale

 

En la carrera por cumplir con los compromisos de reducir las emisiones de CO2 no todas son malas noticias: el Estado norteamericano de Pensilvania ha logrado reducir sus emisiones de CO2 en niveles record a la hora de producir electricidad: nada menos que en un 30 %, según una nota publicada en la revista Forbes.

¿Cómo lo ha logrado? La explicación tiene que ver con el shale gas, o “gas no convencional”. En ese estado, se explota shale gas procedente de una formación geológica llamada “Marcellus” (una especie de equivalente a nuestra Vaca Muerta). A medida que el gas se hace abundante en Pensilvania, se deja de utilizar carbón, que es un componente importante de la matriz energética norteamericana, y emite entre 3 y 5 veces más CO2 a la atmósfera que el gas natural. Así, el estado de Pensilvania logró reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera de 1300 libras por MWh, en 2005, a 910 libras por MWh en la actualidad. Hoy, cerca del 30% de la energía que genera Pensilvania proviene del gas natural, por lo que se considera que esta fuente energética tiene mucho por crecer, y reducirá aún más sus emisiones de CO2 en el futuro cercano.

Todos estos datos ganan en interés cuando se hace la comparación con el Estado de California, que hace unos años, gracias a sus privilegiados vientos y sus altos niveles de radiación solar, decidió volcarse a una matriz basada en las energías renovables. Sin embargo, desde 2003, cuando comenzó este camino, California no logró reducir sus emisiones de CO2, que rondan desde entonces las 630 libras por MWh (recordemos que California genera el 60% de su electricidad con gas natural, que adquiere de otras jurisdicciones), con una tarifa eléctrica cerca del 40% más alta que la de Pensilvania.  Este último Estado también tiene un plan para incentivar las renovables: espera lograr un 18% de su generación eléctrica con ellas, para 2021.

 
 
 
 
El estado de Pensilvania (EE.UU.) logró niveles record de reducción de emisiones de sus gases de invernadero a la atmósfera, gracias al reemplazo del carbón por el gas natural proveniente de formaciones no convencionales.