¿Qué es el Shale?

 

¿La estimulación hidráulica puede contaminar el agua potable?

Muchas veces se plantean dudas sobre dos cuestiones referidas a la estimulación hidráulica y el agua. Una, la necesidad de atravesar los acuíferos superficiales de agua dulce, cuando los hay, para llegar a los hidrocarburos. Otra, si las fisuras en la roca que se producen por acción de la estimulación hidráulica pueden alcanzar los acuíferos superficiales y contaminarlos con hidrocarburos o con los fluidos de estimulación.

Para el primer caso, atravesar acuíferos durante la perforación es algo que incumbe a los hidrocarburos no convencionales pero también a los convencionales. La perforación vertical, de hecho, es una práctica muy consolidada en la industria, ya que hace más de un siglo se practica habitualmente. A medida que se avanza en la perforación, el pozo se va encamisando mediante una combinación de tuberías protectoras y cemento (en inglés se la denomina casing). Una vez terminado el encamisado y fraguado el cemento, se corren por dentro de la tubería unos perfiles que permiten visualizar si hay alguna falla de hermeticidad en el pozo. De haberla, esta es reparada. Solo una vez que se ha comprobado fehacientemente la hermeticidad del encamisado se procede a realizar el resto de los trabajos en el pozo; entre ellos, la continuación de la perforación a las profundidades donde se encuentran los hidrocarburos. Una vez alcanzada dicha profundidad, se vuelve a entubar y cementar el pozo. Y, finalizada la entubación y nuevamente comprobada la hermeticidad del pozo respecto de sus paredes, se procede a inyectar agua y arena a presión.

Hubo raras excepciones en las que el agua subterránea se vio afectada por instalaciones defectuosas del encamisado protector. Pero estas situaciones se resolvieron de inmediato, sin ningún impacto significativo en el agua subterránea.

En cuanto a la posibilidad de que las fisuras que provoca la estimulación hidráulica alcancen los acuíferos superficiales se trata de una situación que tiene bajísimas o, directamente, nulas posibilidad de ocurrir. En nuestro país, las rocas que contienen gas y petróleo de esquisto se encuentran entre los 2500 y 4500 metros de profundidad. Los acuíferos para agua de uso doméstico, por lo general se encuentran, a menos de 300 metros bajo la superficie. No existe ningún trayecto físico entre las formaciones de esquistos y los acuíferos. Por el contrario, hay kilómetros de roca, en general impermeable. Además, las fisuras, producto de la estimulación, difícilmente superen los 100 metros de longitud, con tendencia a que se hagan cada vez más pequeñas. Por lo tanto, la inyección de agua a alta presión no produce contaminación del agua potable.

Como dato extra podemos mencionar que en Estados Unidos, donde existen casi 40.000 pozos de shale, no se ha documentado ningún caso de contaminación de acuíferos superficiales por estimulación hidráulica.

 

¿Es cierto que la estimulación hidráulica requiere tanta agua que pone en riesgo el recurso hídrico?

Las técnicas para extraer hidrocarburos de esquistos y lutitas requieren de agua, en cantidades que dependen de las características de la formación en la que se encuentran los hidrocarburos y el tipo de pozo. El rango, por lo tanto, es amplio: arranca en 4500 m3 y llega a los 30.000 m3 por pozo. Hoy, sin embargo, lo habitual para pozos verticales –que son la mayría- es utilizar entre 4500 y 6000 m3 de agua, y para los horizontales hasta 12.000 m3. Y la tendencia es a requerir cada vez menos, gracias a la evolución de la tecnología, que busca mayor eficiencia. Este número, difícil de dimensionar para quien no trabaja habitualmente en cuestiones técnicas, debe ser contrastado con la disponibilidad de agua del lugar. Si tomamos como ejemplos la provincia de Neuquén, en donde se concentra la mayor actividad, de explotarse la formación Vaca Muerta intensivamente, el requerimiento sería menor al 1% anual del recurso hídrico neuquino, frente a un 5% que se llevan el agro, la industria y la población en general y al 94% que pasa a otras jurisdicciones. Por lo tanto, esta actividad está lejos de comprometer el abastecimiento de agua.

Como dato extra es importante saber que el abastecimiento de agua para la industria está estrictamente regulado por las provincias que, en general, solo permiten el uso de agua de cursos superficiales (ríos y lagos) y no de acuíferos de agua dulce.

 

 

 

¿Es cierto que los fluidos de la fracturación hidráulica contienen químicos peligrosos que no se dan a conocer al público?

Como toda industria, también la de hidrocarburos utiliza algunos aditivos químicos. En el caso de la estimulación hidráulica, tienen diversas funciones. Muchas de ellas apuntan a proteger las cañerías y el encamisado de los pozos. Por ejemplo, la utilización de anticorrosivos o de inhibidores del crecimiento bacteriano. Otras, a hacer más espeso el fluido de fractura, como los gelificantes. Como dato general diremos que los aditivos químicos constituyen una porción ínfima del fluido de estimulación (en general, alrededor del 0,5%), y que se utilizan entre 8 y 15 aditivos químicos promedio. La gran mayoría de estos aditivos químicos son muy comunes y es habitual encontrarlos en el hogar, en usos domésticos, aún en concentraciones mucho mayores que las utilizadas en los fluidos de estimulación. Una lista general de aditivos químicos puede ser consultada aquí.

Un mito muy difundido es que en estimulación hidráulica se utilizan 600, 1000 y hasta 5000 aditivos químicos. Esto es un grosero error. Primero, porque no hay ingeniero químico capaz de generar una solución que sirva para algún fin específico, utilizando 600 aditivos químicos. Pero, además, porque la confusión surge de la cantidad de nombres comunes que existen para un químico determinado, al igual que lo que ocurre con animales y plantas, que pueden ser nombrados de diferente forma, dependiendo de la región. A esta confusión se le suma el hecho de que, debido a la heterogeneidad de las formaciones no convencionales, difícilmente una fórmula resulte igual a otra. Por lo tanto, los 8 a 15 aditivos químicos a utilizar en una determinada etapa de estimulación hidráulica se eligen de una lista en donde hay decenas de ellos.

Otro mito muy extendido es que son secretos. Esto surgió porque en los comienzos de la explotación de no convencionales, en Estados Unidos, muchas empresas de servicios no revelaban los aditivos aduciendo secretos comerciales (similar a lo que ocurre, por ejemplo, con las bebidas cola). Pero desde hace mucho tiempo decidieron ser muy transparentes también en ese punto. Hoy, en nuestro país, las empresas ponen a disposición de las autoridades la lista detallada de aditivos químicos que, en muchos casos, son requisitos obligatorios para autorizar las operaciones.

Finalmente, la industria maneja estos aditivos químicos de forma tal que en ningún momento de las operaciones entran en contacto con el medio ambiente.

 

¿La estimulación hidráulica puede activar fallas geológicas y producir terremotos?

Como otras actividades humanas, la estimulación hidráulica libera energía, que se traduce en ondas sísmicas. Estas vibraciones pueden ser medidas con instrumentos sensibles colocados en la superficie. De hecho, son las que permiten controlar en todo momento el crecimiento de las fisuras durante la estimulación hidráulica. Sin embargo, estas ondas sísmicas difieren en mucho de un terremoto y se ubican en rangos hasta 100.000 veces menores que los perceptibles por los seres humanos y, por lo tanto, muy lejos de las que puede generar cualquier tipo de daño.

Aún así, se ha realizado una importante cantidad de estudios en donde no fue verificada ninguna relación entre estimulación hidráulica y sismos de importancia; incluso en Estados Unidos, en donde existen cerca de 40.000 pozos de shale. Gran Bretaña, que había declarado una moratoria para estudiar esta posible relación, la levantó a principios de 2013 al no encontrar ninguna evidencia al respecto.  

 

¿Son perjudiciales para el medio ambiente las aguas residuales que se generan por la explotación de recursos no convencionales?

Tras la estimulación hidráulica, alrededor del 30% del fluido de estimulación regresa a la superficie (“agua de retorno” o flowback, en inglés). Esta agua contiene sales provenientes de la formación estimulada y algún resabio de los aditivos químicos utilizados, dado que la mayor parte se degrada durante las operaciones. El agua de retorno se trata obligatoriamente y se maneja en recipientes y circuitos cerrados y sellados. Luego, puede ser reutilizada en nuevas estimulaciones o se la confina en pozos sumideros construidos para tal fin, a cientos o miles de metros de profundidad, que es una práctica muy consolidada y segura. En ningún momento el agua de retorno tiene contacto alguno con el medio ambiente.

 

¿Es cierto que la explotación de recursos no convencionales no está regulada?

Las regulaciones provinciales existentes generan un marco de controles estrictos para la explotación de recursos no convencionales. Aún así, la provincia de Neuquén ha sancionado legislación específica, con foco en el abastecimiento y disposición del agua para operaciones de gas y petróleo de esquistos.

 

 
Aquí encontrará las dudas más usuales en lo referido al Shale, al uso del agua, al uso de químicos, la protección de los acuíferos y la probabilidad de sismicidad inducida